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Lo que hay aquí son los restos de un incendio, las huellas de un tiempo y de una agitación. Su aspecto recuerda al de esas canciones escritas y grabadas hace tiempo en estaciones diferentes de diversos años que saltaron a la luz sobre la marcha.
Lo que alguna vez debió de ser algo acabado aparece deformado por un fuego que no ha llegado a consumirlo pero que ha arrasado por completo la capa más superficial de su pintura (como hace una noche de velatorio con el maquillaje de una dama).
Los que tocan (porque alguien toca) se pelean con algo que conocen de sobra, pero que parecen estar descubriendo de nuevo.
En definitiva, esta caja contiene lo que permaneció después de que aquel fuego, propagado en la grabación de Arde y extendido del todo a lo largo de varios meses de gira por Europa Occidental, finalmente se extinguiera.
Podrían ser viejas canciones pero son los restos de un incendio. Brillantes cenizas que anuncian quizás la posibilidad de algo nuevo.
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